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Enraizadas

Las mujeres, desde siempre, hemos tenido que asumir el papel de cuidadoras, no solo del hogar, sino también del entorno que nos rodea. Somos gestoras de recursos naturales como el agua, el suelo, los bosques y las energías, aplicando conocimientos ancestrales que subrayan nuestra importancia como activistas clave en la protección del medio ambiente. En el oeste de Cali (Colombia), en el corregimiento de Montebello y su vereda Campo Alegre, habitan mujeres que reconocen la importancia de la naturaleza y luchan cada día para protegerla del mal manejo de los residuos y la minería, donde la principal víctima son los afluentes de agua como la quebrada El Chocho. En esta investigación, exploramos la relación entre las mujeres y la naturaleza, y su papel esencial en la preservación de la biodiversidad y el cuidado del agua.

Cerca al emblemático Cerro de las Tres Cruces, cruzando el barrio Aguacatal e intrincados caminos, se encuentra Montebello, el corregimiento más pequeño de la zona rural de Cali, y el más densamente poblado: según datos de la alcaldía, habitan 8.821 personas; sin embargo, su comunidad afirma que son más de 30 mil. 

 

Antes de llegar a Montebello, por una carretera llena de guaduales y que colinda con el río, está Campo Alegre, una vereda del corregimiento. Los separan 2.5 kilómetros de una alta loma y aunque comparten problemáticas ambientales similares, la falta de pertenencia de ambas comunidades por su sector ha hecho que se dificulte una unión para luchar en contra de ellas: la contaminación de la quebrada El Chocho que pasa cerca a las casas y carreteras, el mal funcionamiento del acueducto y el alcantarillado, y el incorrecto manejo de las basuras. Sin embargo,  poco a poco, diferentes colectivos y líderes y lideresas ambientales han dado pasos hacia la sensibilización de la comunidad y han realizado acciones para unir a todo el corregimiento y mitigar el impacto al medio ambiente. 

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